jueves, 31 de marzo de 2011

Poema Inedito

Ya no recuerdo los hermosos momentos que pase junto a el. 
Se difuminan conforme el viento rosa mi ser...
 Me duele demasiado ya no sentir sus labios sobre mi piel...
 El dolor quebranta mi aliento con susurros de palabras que se lleva el viento...
 Su nombre quedo tatuado en todo mi cuerpo...Como cada caricia que decia un TE QUIERO!!!!

lunes, 28 de marzo de 2011

Adios - Poema hecho Video

Sitio Oficial de Gabriela Mistral



Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos 

la sentencia de amor condenatoria, 
hay besos que se dan con la mirada 
hay besos que se dan con la memoria. 

Hay besos silenciosos, besos nobles 
hay besos enigmáticos, sinceros 
hay besos que se dan sólo las almas 
hay besos por prohibidos, verdaderos. 

Hay besos que calcinan y que hieren, 
hay besos que arrebatan los sentidos, 
hay besos misteriosos que han dejado 
mil sueños errantes y perdidos. 

Hay besos problemáticos que encierran 
una clave que nadie ha descifrado, 
hay besos que engendran la tragedia 
cuantas rosas en broche han deshojado. 

Hay besos perfumados, besos tibios 
que palpitan en íntimos anhelos, 
hay besos que en los labios dejan huellas 
como un campo de sol entre dos hielos. 

Hay besos que parecen azucenas 
por sublimes, ingenuos y por puros, 
hay besos traicioneros y cobardes, 
hay besos maldecidos y perjuros. 

Judas besa a Jesús y deja impresa 
en su rostro de Dios, la felonía, 
mientras la Magdalena con sus besos 
fortifica piadosa su agonía. 

Desde entonces en los besos palpita 
el amor, la traición y los dolores, 
en las bodas humanas se parecen 
a la brisa que juega con las flores. 

Hay besos que producen desvaríos 
de amorosa pasión ardiente y loca, 
tú los conoces bien son besos míos 
inventados por mí, para tu boca. 

Besos de llama que en rastro impreso 
llevan los surcos de un amor vedado, 
besos de tempestad, salvajes besos 
que solo nuestros labios han probado. 

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible; 
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos 
y en los espasmos de emoción terrible, 
llenaron sé de lágrimas tus ojos. 

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso 
te vi celoso imaginando agravios, 
te suspendí en mis brazos... vibró un beso, 
y qué viste después...? Sangre en mis labios. 

Yo te enseñe a besar: los besos fríos 
son de impasible corazón de roca, 
yo te enseñé a besar con besos míos 
inventados por mí, para tu boca.




Yo canto lo que tú amabas

Yo canto lo que tú amaba , vida mía, 
por si te acercas y escuchas, vida mía, 
por si te acuerdas del mundo que viviste, 
al atardecer yo canto, sombra mía. 

Yo no quiero enmudecer


, vida mía. 
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías? 
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía? 


Soy la misma que fue tuya, vida mía. 
Ni lenta ni trascordada ni perdida. 
Acude al anochecer, vida mía; 
ven recordando un canto, vida mía, 
si la canción reconoces de aprendida 
y si mi nombre recuerdas todavía. 

Te espero sin plazo ni tiempo. 
No temas noche, neblina ni aguacero. 
Acude con sendero o sin sendero. 
Llámame a donde tú eres, alma mía, 
y marcha recto hacia mí, compañero.

Desolacion

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que son míos;
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos,
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no encuentro los instantes,
porque la "noche larga" ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que vine para ver los paisajes mortales.
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales;
¡siempre será su altura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

Biografia de Gabriela Mistral

Nombre verdadero: Lucila Godoy Alcayaga. 
Se la llamó "La poetisa de América"
Nació el 7 de Abril de 1889 en Vicuña, (Coquimbo) una ciudad de la cuarta región, de Chile.
Sus padres fueron Juan Jerónimo Godoy y Petronila Alcayaga.
En sus años de adolescencia ejerció varias actividades. Durante dieciocho años ( desde 1904 a 1922) enseñó en escuelas rurales y después fue profesora en Colegios secundarios, hasta tomar la Dirección de un importante Liceo de Santiago.

Colaboró con el periódico "Coquimbo", de la ciudad de La Serena, utilizando los seudónimos de "Alguien", "Soledad" y "Alma".